Los errores de pensamiento equivalen al estrés autoimpuesto

Lo creas o no, tu propio pensamiento juega un papel activo en la creación de tu estrés. En el corazón de este pensamiento distorsionado están los errores de pensamiento, errores o distorsiones en su pensamiento que pueden resultar en un estrés excesivo.

Vea si usted cae presa de alguno de los siguientes errores de pensamiento y averigüe qué puede hacer para corregirlos.

Culpar

Cuando cometes el error de culpar, culpas distorsionadamente a las condiciones de vida o a otras personas como la fuente de tus sentimientos o situación negativos.

Puedes pensar que tu vida no sería tan mala como ahora si tus padres te hubieran enviado a una escuela mejor o que es tu culpa que tu vida sea tan infeliz. Ahora, mientras que puede haber algo de verdad en estas afirmaciones, la culpa es demasiado global y no reconoce la influencia de otros factores.

Al culpar a otra persona o a alguna situación externa, usted no asume ninguna responsabilidad por su papel en contribuir a un posible resultado negativo. Este error puede ser una fuente importante de enojo y resentimiento. Para corregir este error, pregúntese si hay otros factores que podrían estar contribuyendo al problema y no sólo la situación o la otra persona.

E incluso si alguien u otra persona tiene la culpa, concéntrese en lo que podría hacer para cambiar o arreglar la situación o el problema.

Orientación del arrepentimiento

Este error te hace concentrarte en todas las cosas que no hiciste en el pasado. Es el error de”debería”: Debiste casarte con Helen cuando tuviste la oportunidad; o debiste comprar acciones de IBM cuando eran diez centavos; ¡o no debiste decir lo que hiciste! Esto no quiere decir que la mayoría de las personas no se arrepientan de algo. Lo hacen.

Un arrepentimiento saludable se convierte en un error de pensamiento cuando te castigas por ello y te aferras a ese arrepentimiento con demasiada fuerza durante demasiado tiempo. El antídoto para una orientación al arrepentimiento es aceptar lo que has hecho y lo que te ha pasado y luego ver si puedes cambiar las consecuencias.

Incapacidad para desconfirmar

Este error le impide cambiar su forma de pensar, a pesar de la información nueva o adicional. Por ejemplo, sientes que no le caes bien a nadie. Alguien señala que, de hecho, tienes amigos.

Usted rechaza inmediatamente esa información por una variedad de razones: Sólo le gustas porque creció contigo; o le gustas a él, pero él no sabe cómo eres en realidad. Es como si ya lo hubieras decidido.

Reacciones como “Simplemente no entiendes” o “No, no. Es mucho más complicado que eso” puede, a veces, ser un reflejo de esta incapacidad de desconfirmar el error. Pregúntese si tal vez sus emociones se están interponiendo en el camino y distorsionando sus percepciones. Trate de reformular la situación y verlo de una manera más objetiva y realista.

Descuentos positivos

Este error es un primo cercano al error anterior. Aquí minimizas o trivializas cualquier respuesta positiva a quién eres o qué haces. Por ejemplo, cuando te dicen que te ves genial, crees y respondes: “¡Oh, es sólo el maquillaje!” O, cuando estás haciendo un buen trabajo y te felicitan, respondes: “Fue suerte” o “No fue nada difícil”. Cualquiera pudo haberlo hecho”.

A menudo este error refleja algunos aspectos de la baja autoestima, temiendo que ser visto positivamente no es un reflejo de quién eres realmente, y que este reconocimiento positivo puede crear expectativas de ti en el futuro que sientes que no podrás satisfacer. Para corregir este error, retroceda y replantee su situación. Pregúntese si está siendo demasiado rápido para minimizar y descartar sus rasgos, habilidades y logros.

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