Delgada y gorda, asquerosa, Tiny Fey sigue siendo hilarante, y Aung San Suu Kyi ha salido de la cárcel.

En un artículo de ayer en Globe and Mail, el crítico de televisión John Doyle pregunta a los lectores qué es más asqueroso: ¿demasiado delgado o demasiado gordo? Enmarca el debate en torno al programa de televisión Mike And Molly, que narra los altibajos de la relación de una pareja con sobrepeso. El programa llamó la atención recientemente después de que un blogger de Marie Claire dijera sobre el programa: “Me daría asco si tuviera que ver a dos personajes con rollos y rollos de grasa besándose unos a otros”. Doyle plantea el debate como uno de estatus socioeconómico: es rico y elitista luchar por una delgadez insana, pero ignorante abrazar la obesidad como algo auténtico y real. Dice Doyle: “En Estados Unidos, los pobres son gordos, los ricos son delgados. ¿Quieres llamar a eso un desastre asqueroso? Adelante, y entra en las guerras culturales por tu cuenta y riesgo”.

¿Eres ese idiota de la fiesta que se presenta a gente que ya conoces? Ahora la ciencia ha creado una nueva y práctica excusa para tus pobres habilidades de reconocimiento facial: eres un lector demasiado bueno. Un nuevo estudio ha encontrado que las personas con excelentes habilidades de lectura son malas para reconocer rostros. Los científicos postulan que es porque la lectura utiliza una parte de nuestro cerebro que una vez fue reservada para seguir visualmente a los animales.

Al Primer Ministro Stephen Harper le encanta cantar sobre cómo su rápida respuesta a la reciente recesión económica salvó a Canadá, y atribuye su paquete de estímulo económico a la estabilización de la economía canadiense. Ahora, un nuevo informe revela que gran parte del dinero del estímulo se gastó después de que la recuperación económica estuviera en marcha. Como señala Maclean, “la recesión había terminado mucho antes de que el dinero saliera por la puerta”.

Tina Fey no se emocionó cuando el domingo recibió el prestigioso premio Mark Twain al humor americano porque, en sus palabras, “soy una perra fría como una piedra”. También anunció su arrepentimiento por haber sido pasada por alto para el Premio Judy Blume por Pubertad Incómoda y profesó su elegibilidad tanto para el Premio Harper Lee para Cuerpos Pequeños de Trabajo como para el Premio Nathaniel Hawthorne para la Naturaleza Juiciosa. Fey es la persona más joven en ganar el premio, y sólo la tercera mujer en encabezar la lista en los trece años de historia del premio.

Aung San Suu Kyi, ícono de la democracia de Myanmar, fue puesta en libertad el fin de semana y recibió la bienvenida de miles de seguidores que la aclamaban. Ya está comenzando a trabajar para legitimar de nuevo a su partido político, que fue disuelto durante sus siete años y medio de prisión. Los expertos internacionales creen que su liberación puede haber sido un intento estratégico de poner fin a las sanciones occidentales impuestas al país en la última década.

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